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martes, 1 de mayo de 2012

Raro, no digo diferente, digo raro.

Convirtió la música en su vida, bailaba la melodía que su corazón tocaba.
Enredaba sus dedos entre las notas musicales que su guitarra cantaba, soñaba con llenar el aire de cantos de sirenas en barcos de piratas.
No necesitaba mas suspiros largos, no necesitaba lujos ni confesiones de amor falsas, su guitarra no le miente, su guitarra no le daña.
Vive de compases, duerme con la música y sueña melodías.
Guarda notas musicales, pa´que no se fundan en el aire, y se pierdan los tonos que narran historias.
Canta al viento, y utiliza su voz para tararear lo que no puede hablar. Entona lo que siente sin palabras y ahoga sus sollozos en canciones baladas.
Hace de la música una leyenda lista para ser contada.

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